En mi lista (imaginaria) de “cosas que probablemente nunca haría” flotaba “tener un blog”. No me malinterpreten: tengo 22 años. La revolución tecnológica, cultural, política que significó Internet siempre me fascinó y me preocupó. Soy Introvertido de naturaleza y, naturalmente Internet representa para mí un escape y, simultáneamente, una perdición. Mi mambo no era el soporte, el camino a tomar. Tenía que ver con el contenido, con llegar a algún lugar. Vamos, no soy muy interesante que digamos. ¿De que voy a escribir? ¿De que puedo hablar? ¿Adonde quiero ir? (¿demasiado existencialista o cero autoestima?) Sin embargo, acá estoy. Y creo que el hecho de que “esté acá” tiene que ver, justamente con mis mambos. Mis miedos. Ahí me hizo clic y saqué algunas conclusiones que derivaron en preguntas. Esas personas que escriben por escribir, no porque sea su trabajo y las que si. Esas que lo hacen esporádicamente, sin ningún tipo de reconocimiento del mundo exterior y las que si… ¿escriben desde la falta? ¿Desde sus miedos? ¿La escritura surge de una batalla interna? Creo que si. Suele decirse que escribir, es una forma de exorcizar demonios. De desahogarse de algo que nos impide salir a la superficie, al exterior. Quizás porque a veces estamos demasiado inmersos en nuestro interior. Estas ideas que descubrí mientras pensaba que y como escribir se fueron solidificando hasta construir un puente que me permitió conectar con otras cosas, antes sin argumentos, que volaban por ahí, en mi cabeza. Me había decidido por un lugar a dónde ir. Estas ideas? son como pequeñas verdades que me fueron reveladas casi como por arte de magia (nada por aquí, nada por allá y, de repente… PUM! verdad revelada) y que componen una especie de universo personal. Existen miles de maneras (algunos aprenden a bailar tango, otros hablan en inglés, algunos se broncean al sol, y muchos otros aspiran a hacer todo esto y más) pero creo que esta particularmente, la escritura, es la forma más simple, compleja e impactante de conocer, de ver y mirar aunque sea un poco del universo del otro.